McLaren Cars acaba de presentar el 765 LT, el más reciente elemento de la familia Longtail con el que la marca de superdeportivos británica vincula a la perfección el mundo de las carreras con el de las vías públicas. Hemos visto el coche en Londres, desde donde regresamos con la certeza de que su estética devastadora está a la altura de lo que prometen sus dotaciones dinámicas.
Con los modelos LT (Longtail o ‘cola larga’) de la gama Super Series, McLaren satisface al parecer y, sobre todo, al ser, mientras rinde homenaje al F1 GTR Longtail (el primero en usar ese apellido), un prototipo de 1997 del que sólo se produjeron nueve unidades y que era 100 kg más ligero y tenía mejor aerodinámica que el F1 GTR que ganó las 24 Horas de Le Mans en la Clase GT1 (casi 30 vueltas por delante del segundo). Coche que, además, fue el primero en recibir la bandera a cuadros en cinco de las 11 carreras del Campeonato Mundial GT ese año, que estuvo muy cerca de ganar.
La esencia de estas versiones es fácil de explicar: peso reducido, suspensión modificada para mejorar el comportamiento, aerodinámica mejorada gracias a un alerón trasero fijo y más largo y un morro igualmente estirado. Una receta que se respetó casi dos décadas después, en 2015, con el lanzamiento del 675LT Coupé y Spider, el año pasado con el 600LT Coupé y Spider y, ahora, con este 765, de momento únicamente en versión ‘cerrada’.

